Desde que una obtiene el registo federal de contribuyentes, la vida cambia.
Así declare en ceros, sea asalariada (y por lo tanto la empresa para la cual trabaja paga los impuestos) o haga suspensión de actividades. Hacienda estará muy pendiente de todo movimiento.
Sobre todo cuando una se dedica a todo y a nada, cuando existen tantos cambios de empleos, o suma de ellos, en diferentes modalidades y/o sectores profesionales.
Cuando alguien no encaja en el sistema cien por ciento, el sistema se incomoda.
Desde que la actividad profesional sea extraña y a la hora de la "alta en el sistema" tengan que poner algo así como "otras actividades" hasta cuando envían invitaciones para aclarar la situación fiscal... aunque ésta sea impecable.
Lo cierto es que si se hacen bien los procedimientos y se siguen paso a paso las instrucciones, no habrá necesidad de complicarse la vida, de gastar energía y dinero de más. El sufrimiento y frustración serán menores.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, llamada desde hace tiempo Sistema de Administración Tributaria (aunque se conserva cariñosamente el mote "hacienda") ha intentado estar al día y tener servidos de "vanguardia", ya hasta tiene cuenta de twitter. Como muestra de ello, en su sitio de internet se pueden realizar varios trámites, siempre y cuando el usuario cuente con sistema operativo Windows, no todas las aplicaciones son amables con otros sistemas. Es verdad que en ocasiones funciona, pero muchas veces se saturan las aplicaciones o simplemente no sirven. El SAT se ha esforzado por tener en cada oficina un área con computadoras para los contribuyentes que no cuentan con una, o que cuentan con un sistema operativo que no sea Windows...
Otra cosa que implementaron, en su afán digital, fue la creación de la FIEL, una firma electrónica, que apunta a ser un gran trámite más. Pues al parecer sólo la gente que factura (y tal vez no a toda), la que gana mucho dinero, se puede ver beneficiada con dicho cambio. Para la gente que de vez en cuando emite un recibo de honorarios, la emisión de un recibo electrónico o la posesión de software en la computadora personal (con sistema Windows) luce absurda en sus inicios (ojalá su utilidad fuera factible a corto plazo), resulta mucho más costosa y complicada. A una persona moral, muy probablemente le conviene, pero los demás, las personas físicas que no tienen grandes ingresos, no se ven beneficiadas, y el trámite es, como suelen ser los trámites gubernamentales, engorroso y, aunque la sentencia parezca paranoica, un tanto denigrante, peor que cuando las embajadas piden cartas de no antecedentes penales...
En fin, el contribuyente debe llegar con un programa descargado vía internet, paso difícil de lograr si el servidor del SAT no está de buenas y si no se cuenta con sistema Windows (sí, de nuevo), varias copias de documentos que el SAT ya posee, porque son los mismos requeridos para el registro del RFC ¿Para qué pedir información que ya tienen?... Y no es lo peor, se pide en original y copia. Revisan esa documentación (dos veces, dos personas diferentes) en la entrada y ¿para qué? Para nada. Al llegar con el funcionario que realizará el trámite, éste toma los originales, los ve, un tercero los escanea y las copias nunca las miran. Se pide además un formato impreso y lleno con tinta azul en duplicado, no copia, dos veces impreso y lleno cada uno a mano con tinta azul, formatos con los que una sale de ahí, no los usan! (a saber si también se escanee uno) es algo que el funcionario vuelve a llenar en la computadora, e imprime. ¿Para qué pedirlo si lo van a volver a llenar? o si ya va a ser digital e impreso en el momento, pedirlo desde el principio en el USB o disco que ya se lleva.
Luego toman huellas dactilares, foto, firma en un aparato digital y se graba el iris del contribuyente. Bueno, luego del trámite, surge la convicción de que ni el MP hace todo eso.
Después devuelven documentos originales y el USB o dispositivo electrónico con un archivo.
Cuando se intenta ir a imprimir (por fin!) los recibos de honorarios, una se encuentra con la sorpresa de que esa, aún, no es la firma electrónica... una debe usar la información en el USB para generar más información y obtener "la firma"y un "código de barras". Luego de eso, ya, se puede pedir a la imprenta un bloc de recibos o gastar cinco mil pesos para obtener el programa que genera recibos desde la computadora personal, sí! siempre y cuando se cumpla con otra serie de requisitos que no serán aquí tratados.
Lo que está a favor de la secretaría es su sistema de citas (siempre y cuando no sea en periodo de declaración anual) y su área de Orientación Fiscal.
Hay que aprovechar y exprimir dicha área, que evita a los contribuyentes gastar absurdamente en contadores (si su situación no lo amerita y los contratan por temor a Hacienda). El área de Orientación Fiscal y la de Declaraciones sirven para que los contribuyentes hagan TODAS las preguntas que necesiten, no importa que sean preguntas básicas, si no se entiende, no se entiende. Y si no queda claro, se vuelve a preguntar hasta obtener la explicación requerida. Así mismo los funcionarios están ahí para ayudar en el llenado de formatos y en la elaboración de declaraciones. Una cita a tiempo puede evitar problemas y gastos innecesarios.
Si una es persona física, lo recomendable es hacer puntualmente las declaraciones (mensuales y anuales) y sobre todo pedir factura de todo lo posible, todo! Si una lo logra, Hacienda terminará por devolverle dinero.
Las devoluciones por parte del SAT son una de las satisfacciones más grandes que cualquier contribuyente puede recibir. Y de las más lógicas! se pagan más impuestos en compras de lo que se paga de impuestos al recibir un sueldo, en general es cierto, el saldo a favor resulta lógico en un sistema de sueldos bajos, impuestos bajo cualquier pretexto en cualquier objeto o servicio consumible y precios inflados.
En resumen, lo recomendable es leer bien los manuales, estar al día en declaraciones y situación fiscal (que no es tan complicado), preguntar todas las dudas, hacer uso exhaustivo de los servicios de la misma secretaría. Y no dejar que la burocracia frustre y borre las esperanzas de un sistema tributario eficiente...
Y ¿para qué se necesita un sistema tributario? ¿si los impuestos son, generalmente, malgastados? tal vez nunca exista respuesta aceptable... Pero lo importante es no dejar que el sistema nos exija cosas que no se le pueden exigir, lo importante es exigirle para que un día sí funcione bien. Aunque eso suena extremadamente ingenuo... Pero luego de que una es fichada y la imagen de su iris pertenece a Hacienda, no resta otra cosa que invocar al síndrome de Estocolmo y decir que nuestra amiga es Hacienda...
y a todo esto ¿quién es la ingenua, amiga? ... los delincuentes y evasores de impuestos nunca se presentarán por cuenta propia a alguna oficina del SAT para obtener su FIEL...
"el que nada debe, nada teme"... eso dice la amiga...
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