
La neblina era de leche.
Había bajado tan fría y tan espesa que se condensó en el cono que compré en una tienda, la lamí, la comí.
Dormí en el sueño, dormí en el camino. Mientras la lluvia me arrullaba y yo dejaba la perfección para los otros.
No me quedaré sin nada, sin algo. Me quedaré sin ese todo, pero con este algo.
Me quedo con la neblina en el barquillo, con el fresco sabor de la tranquilidad.
No es cómodo, ni fácil, no me lo digas.
Quiero té. Sí, lo quiero, lo quisiera ahora.
Lo sabes, (a) qué sabes?
La neblina era de leche.
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fuente foto. Archivo personal. Águila dorada en la neblina. 2011
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