martes, 26 de julio de 2011

bien venida

Esta es mi primera entrada ya de vuelta, luego de estar varios meses un poco lejos y luego un poco más lejos.
Ya fui a bailar y ya tomé litros de jugo de zanahoria y naranja.
Ya vi a un montón de gente a la que no veía hacía un tiempo. Y me encuentro ejercitando la edición escrita... cosa que me hacía falta luego de no llevar las palabras y confundirme en lenguas ajenas. Así que, intento volver a ejercitar mi lengua y volver a exigirme un uso "correcto" (por más que eso no exista).

I. Venir y ver

Además ya fui a un museo que no conocía en la ciudad. El museo Memoria y Tolerancia. Frente a la alameda, a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Es un edificio de cinco pisos lleno de cierto tipo de historia de la humanidad.
No es arte, pero sí cultura y humanismo.
Con una buena plataforma tecnológica el MyT se enfoca en guardar la memoria de ciertos actos, memoria que generara la noción de genocidio.
Varios metros llenos de testimonios documentales, objetuales y en video, provenientes de varios puntos del mundo, todos con un triste común denominador...
luego de sensibilizar al público... la parte dedicada a la tolerancia (derechos humanos, nociones contra la discriminación y la pobreza, etc), me parece un poco menos organizada, y menos orientada, es decir, el recorrido no me parece tan contundente como en la primera parte del museo, no por ello falto de información ni referencias.
La exposición temporal este mes es de los pueblos mexicanos, es linda aunque breve.
No visité el centro de documentación.
Lo que me parece extraño es que los "chicos del chaleco", responsables de las salas, te presionan un poco en el recorrido, empiezan a explicar un poco la sala, pero luego te dicen "y en la siguiente sala..." cuando no has terminado de ver la sala en la que estás...
Un par de cosas me parecen, no sé si paradójicas o con un tono de sarcasmo involuntario: para empezar, el precio, rebasa las posibilidades de un pobre bolsillo, y la tienda (por no hablar de la cafetería) tiene material interesante, pero costoso, por ejemplo, un libro muy interesante de la concepción de pobreza y sus diversas manifestaciones en el mundo y culturas, costaba más de quinientos pesos... y yo, que soy "pobre" aunque interesada en el tema, no lo pude adquirir...
Me pregunto, el museo es para gente que puede pagar? para que vea que existe gente que muere y tiene hambre? o es para todos? entonces... cómo hacer para acercarse al sector de la población que puede estar interesado pero no puede pagar?
Bueno, mis dudas y pensamientos en torno a la justicia y la equidad y no-sé-qué, son aparte.
El museo vale la pena, y entiendo perfectamente que los recursos técnicos que usan son caros, y por ende la entrada no es barata. De hecho, estamos mal acostumbrados a no pagar el precio justo de los productos e investigaciones culturales, pero... en fin, en eso van mis cavilaciones, de aquí para allá.
La cosa es que visiten el museo, vale la pena (desayunen ligero si son sensibles...)
Y las actividades paralelas (del centro educativo) suenan bastante bien, son gratuitas y abiertas a todo público. Píquele acá para ver el calendario Agosto en pdf.
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II. Bien escuchar.

Y a manera de paréntesis musical, en este blog he mencionado varias veces al grupo Robota, de músicos mexicanos, y he declarado que me gusta su sonido.
Pues, presentan disco este jueves en el Centro Cultural España, escúchenlos y compren el disco, que los músicos, viven de su música... obvio.


III. Lo que sea que pase...

Mañana mismo, en el Casino Metropolitano se presenta Dark killer dance night un evento cuya naturaleza desconozco, se dice exposición, video instalación, con música... a saber..., pero los autores, Sangree, son de esos personajes que una se encuentra en la vida sin saber por qué, y ahí están... así que, habrá qué ver qué tipo de noche nos espera.

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