Hoy que falté a mis deberes, tuve ganas de una de esas que le llaman traducción libre.
La cosa de Perec, es que se puede ser muy literal en la traducción, y creo que eso resulta más difícil, o más bien dicho, delicado, en fin, acá va, y luego una demolición filmada por los Lumière, muy bonita, y obvio pensé en mis referencias de siempre… en Matta-Clark y… bueno ya saben.
el texto:
Je mets un tableau sur un mur. Ensuite j’oublie qu’il y a un mur. Je ne sais plus ce qu’il y a derrière ce mur, je ne sais plus qu’il y a un mur, je ne sais plus que ce mur est un mur, je ne sais plus ce que c’est qu’un mur. Je ne sais plus que dans mon appartement, il y a des murs, et que s’il n’y avait pas de murs, il n’y aurait pas d’appartement. Le mur n’est plus ce qui délimite et définit le lieu où je vis, ce qui le sépare des autres lieux où les autres vivent, il n’est plus qu’un support pour le tableau. Mais j’oublie aussi le tableau, je ne le regarde plus, je ne sais plus le regarder. J’ai mis le tableau sur le mur pour oublier qu’il y avait un mur, mais en oubliant le mur, j’oublie aussi le tableau. Il y a des tableaux parce qu’il y a des murs. Il faut pouvoir oublier qu’il y a des murs et l’on n’a rien trouvé de mieux pour ça que les tableaux. Ou alors il faudrait changer continuellement, soit de mur, soit de tableau, mettre sans cesse d’autres tableaux sur les murs, ou tout le temps changer le tableau de mur.
On pourrait écrire sur ses murs (comme on écrit parfois sur les façades des maisons, sur les palissades des chantiers, sur les murailles des prisons), mais on ne le fait que très rarement.
Georges Perec
Espèces d’espaces
éditions Galilée, 1974
mis libertades tomadas:
Pongo un cuadro sobre un muro. Entonces olvido que hay un muro. No sé qué hay detrás del muro, no sé ya que hay un muro, no sé que un muro es un muro, no sé qué es un muro. Ya no sé que en mi departamento hay muros, y que si no hubiera muros, no habría departamento. El muro ya no es aquello que limita y define el lugar en el que vivo, eso que lo separa de otros lugares en donde otros viven, ya no es un soporte para el cuadro. Pero olvido también al cuadro, no lo miro, ya no lo sé mirar. Puse el cuadro sobre el muro para olvidar que había un muro, pero olvidando el muro también olvido el cuadro. Existen cuadros porque existen muros. Se debería poder olvidar que existen muros, y no se ha encontrado mejor cosa para ello que los cuadros. O se debería cambiar continuamente de muro o de cuadro, poner sobre los muros constantemente otros cuadros, o todo el tiempo cambiar el cuadro de muro.
Uno debería poder escribir sobre sus muros (como uno escribe a veces en las fachadas de las casas, en las obras negras, en las paredes de las prisiones), pero uno lo hace raras veces.
-- frères Lumière. Démolition d'un mur, 1896 --









